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OPINIÓN. La educación integral en el arte.

Actualizado: 18 jul 2020

Pasarán más de mil años, como dice la canción, y seguimos en lo mismo.


Voy a comenzar por el tema de la pandemia. Durante siglos (desde que el ser humano formó sociedades) sabemos de enfermedades, virus, pandemias, pestes y mucho más. Hoy que nos tocó a los habitantes del mundo en el 2020 vivir esta emergencia sanitaria, nos vimos obligados a volver a lo básico. Con esto me refiero a estar en casa, a convivir realmente como familias, a extrañar a los que no viven cerca, a sentarnos todos a la mesa a comer, a ver películas, leer libros, y también a intentar sobrevivir buscando los medios para poder pagar cuentas y comprar alimentos, porque nos acostumbramos a depender de estos medios para subsistir.


Nos esclavizamos a ritmos de vida en donde tener un buen teléfono celular o ropa de marca y salir a los restaurantes de moda era más importante que saber cómo nos sentimos y lo que pensamos, porque ya ni eso hacemos, pensar, tener criterio sobre las cosas que pasan afuera en el mundo y en nuestra conciencia.


Ahora sigo, también nos estamos enfrentando a la enorme desinformación, a la corrupción de quienes nos gobiernan y a la violencia en todos los sentidos.


Los últimos casos de corrupción en el Ecuador nos han dejado con un mal sabor de boca, pero lastimosamente no sorprendidos porque nos “acostumbramos” a que nos roben y queden impunes, eso habla tan mal de nosotros como una sociedad que no aprende ni evoluciona.


Por otra parte ahora más que nunca nos enteramos de que hay ladrones por todas partes, violencia intrafamiliar, violaciones, asesinatos, secuestros y miles de cosas más. Nos asustamos, nos contamos lo que pasa entre los amigos y familiares, y aparte de que estamos en emergencia sanitaria por una pandemia, nos tenemos que cuidar de que no nos asalten en la calle o nos maten.


Vivimos tiempos realmente complejos, sumando el hecho de que tampoco sabemos cómo dar soporte emocional e intelectual a nuestras parejas, padres, madres, abuelitos, jóvenes, niños, ni mascotas. Porque hasta las mascotas sufren de nuestros estragos mentales.


Quiero terminar con el tema que más me preocupa, la educación de los niños, niñas y jóvenes.


Comenzaré explicando porque es el asunto más preocupante. Si bien es cierto tenemos a los hijos en escuelas y colegios, nos hemos deslindado por completo de su educación, hemos dado por hecho que “los guaguas bien han de estar” aprendiendo los que les enseñen “ha de ser suficiente” mientras saquen buenas notas y pasen de año nos conformamos, sin darnos cuenta de que no aprenden nada. Ahora que estamos en tiempos de cuarentena y distanciamiento social, muchos padres de familia se han visto obligados a ayudar a los hijos a hacer las tareas y llenar los papeles que exigen las unidades educativas con el único fin de que acaben el año, con clases virtuales en el “mejor” de los casos o con plataformas vía whatsaap para que los padres hagan las veces de maestros en casa cuando existen estos recursos. En los peores escenarios no pasa nada, porque hay escuelas unidocentes donde simplemente todo se tuvo que suspender. Cuantas falencias existen en la educación.


Voy a expresar mi sentir desde mi punto de vista muy particular como profesora de Arte que soy y en lo que me he desempeñado desde hace 17 años en diversas ramas de las artes plásticas principalmente, como dato para ser artista debemos saber de todo y de todas las asignaturas del aprendizaje; he tenido alumnos de 3 años hasta alumnos de 70 años a lo largo de mi carrera, niños con necesidades especiales en el aprendizaje, así como adultos mayores con dificultades motrices efecto de la edad. También me he encontrado con alumnos de diferentes condiciones socio-culturales (nivel de educación y cultura en general), algo que me ha hecho ver de cerca el panorama general de cómo estamos como sociedad y las enormes carencias en la educación. En mi experiencia cuando doy una clase, antes que nada me interesa conocer a mis alumnos, saber cómo se llaman, saber cuántos hermanos tienen o si viven con más familiares, si la mamá es doctora o el papá es mecánico (por poner un ejemplo), esto con el fin de poder brindarles en el proceso creativo que es el trabajo en el arte, el mayor apoyo y soporte que necesiten y de esa manera hacer que expresen sus ideas, sus pensamientos y sus sueños.


La educación también cambió, la forma de aprender y la manera en la que interactuamos en los procesos formativos. Siempre he sido una persona a favor de la educación en casa o “Homeschool” que ahora está de moda por la necesidad. Yo no soy madre pero tengo sobrinos y tengo muchos alumnos y exalumnos por quienes me preocupo y recuerdo con tanto cariño.


Hoy por hoy el tema de la educación es el que más me preocupa, a pesar de todo el caos sanitario, y a pesar de toda la violencia y corrupción en la que estamos viviendo estos días, porque SIN UNA EDUCACIÓN INTEGRAL nunca vamos a salir del ciclo en el que la humanidad ha estado inmersa durante tantas décadas (o siglos quizá).


Necesitamos que en los hogares se viva como eso, como hogar, con respeto entre todos los integrantes, de esa forma evitaremos la violencia y futuros malandros o corruptos. Necesitamos que la información intelectual llene las necesidades de los seres humanos, no por pasar el año o tener buenas notas, con entendimiento, con crítica real. Necesitamos que la convivencia con la naturaleza sea “natural” de respeto y de convivencia, estamos hasta el cuello de basura y seguimos tirando los guantes y las mascarillas a los ríos y mares porque no estamos aprendiendo nada. Necesitamos aprender a ser sensibles frente al mundo, a ver la belleza de las cosas y de los sentimientos, a ser auténticos y sin temor al qué dirán. Necesitamos volver a aprender a amar, no a usar.


Personalmente, creo que el Arte nos ayuda con todo eso, porque al escribir, cantar, bailar o pintar nos expresamos y nos convertimos en seres más auténticos, capaces de sentir y de generar criterios sobre las cosas que pasan y las cosas que sentimos. También perdemos el miedo a denunciar lo que es incorrecto y a tomar acción inmediata en nuestro diario vivir. Porque cuando a través del arte nos descubrimos sin tapujos, en un trabajo personal y desde lo más profundo de nuestro ser, podemos salir al mundo a ayudar a un enfermo o a un animal hambriento, porque aprendemos a decir “no” a la violencia y dejamos de aplaudir la “viveza criolla” que tanto mal nos hace a todos. Además cuando vives el Arte en tu vida diaria a conciencia (cine, literatura, pintura, música, baile, escultura, canto) eres capaz de amar.


El Arte no es más que una expresión de nuestros más profundos sentimientos, pensamientos y emociones; y eso es precisamente lo que somos, un alma dentro de un cuerpo material capaz de construir y vivir.


Creo firmemente que el aprendizaje integral desde edades tempranas es lo único que nos salvará como humanidad, el respeto y la cordialidad además del conocimiento son las únicas herramientas que nos permitirán evolucionar y convivir con el planeta y todos los seres que habitamos aquí en este espacio y tiempo, para ser felices.


Lisby K. Obrist

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